martes, 28 de octubre de 2014

La Noche

Otra noche llegó, con otros vientos, otras luces, otras emociones. La misma vida que discurre imparable, mostrando sus rostros. 
El silencio atrae susurros, voces que únicamente surgen en la noche, donde ensoñar es la ley, libre de limitaciones rutinarias. Voces del alma, comunicando los secretos invisibles, acumulados durante el día, los deseos que permiten sentirnos vivos.
Llegan vientos de recogimiento, de historias ante la hoguera, y abrazos de vida. Vientos de reencuentros con nosotros, compartiendo intimidades, abriéndonos en canal con la suavidad de la caricia. Momentos para recapitular las aventuras cotidianas vividas, remodelando el barro de nuestra persona. Manta de amor, abrigando, copa de besos alimentándonos. 
Las luces alumbran las huellas de nuestras batallas, las ilusiones del futuro, guiándonos por el páramo que atravesamos, evitando extraviar nuestros anhelos. Luces que adornan el ambiente compartido, permitiendo mirarnos a los ojos, mirar el mar de sensaciones que fluyen dentro. Reconociéndonos en la unión que aceptamos alegre.
Bañados en las emociones que la vida nos ofrece, hogar que nadie puede arrebatar, permitimos que la noche nos conduzca hacia el encuentro de nuestro ser, fundiéndonos en un mismo corazón. Dos mentes vivientes, alimentadas por el mismo corazón, que pone ritmo en la noche.  

viernes, 24 de octubre de 2014

El camino como vía.

Desconozco cual es el final del camino, atrás quedo el objetivo, por el cual encaucé mi vida en esta dirección. Es apenas un faro que ilumina entre instantes de confusión. Instantes donde brilla en todo su esplendor, atrayendo la fuerza en un puño que golpee a la indomable vida. Mas en el fondo ya no ansío alcanzar la meta, sino atravesarla, pues en el caminar reconocí a la vida, bailando en las aguas del dolor, al calor de una fugaz estrella, mientras en su espera cicatrizaban mis heridas. No me deslumbra el semiolvidado objetivo, porque la inmensidad del paraje, por el cual transito, despertó mis dormidos sentidos, tal es así que a cada instante sólo deseo ser caminante, para seguir amando el camino, que en su sigilo nos acerca a instantes de felicidad, momentos de sabiduría. 
Son sus sendas, quienes conectan al pasajero, con la compañía de otros humanos, y en su salvaje existencia, mostrar como nos habita el universo, como siendo mota de polvo, contenemos la esencia de la vida, el don de crear. En trazando destinos cuando descubrimos que no habitamos soledades, formando parte del todo inmenso, compartiendo felicidades, con personas que apenas veremos, con humanos que se instalaran en nuestras vidas.
No sé realmente que impulso a caminar, recorriendo esta senda, por la cual me desprendí de ideas oxidadas, vaciando el desván de mi pensamiento, y recibí el amor, que antaño mendigaba, los futuros que el velo de una lógica irracional ocultó, el reencuentro conmigo, trastocando prioridades, y anteponiendo importancias a urgencias. 
No tengo prisa por alcanzar el siguiente punto de partida, me basta escuchar en la ciudad el canto de un pájaro, desear besar los labios de la amada, compartir horas de embriaguez exaltando el futuro y la amistad, dar turno de espera a quienes reclaman sus deudas, mientras muestro mis vacías manos, y late mi repleto corazón.
Camino alcanzando punto de salidas, puesto que no existen metas, a las que llegar, sino lugares donde reposar para proseguir camino, sendas que en ocasiones son creadas a voluntad de unas pisadas.
Y mientras recibo emociones que recuerden a mi mente que vivo, y ofrendas en forma de perlas de sabiduría, transitando la cotidianidad, donde compartir experiencias.
Ahora se que solo el movimiento contiene la anisada felicidad, que solo caminando sin rumbo fijo, guiado por el faro de un deseo, sin búsqueda de nada uno encuentra la vida, puesto que esta aflora del intimo deseo que guardamos. 

sábado, 18 de octubre de 2014

Atrapando el futuro.

Raudo salta mi espíritu sobre la rendija entreabierta del futuro, salta a trompicones obstáculos, y a la fuerza ensancha el hueco, para dejar entrar el cuerpo, receptor de sensaciones, emociones que ayer se escapaban tras el cristal. 
Embadurnarme con el fango de la alegría, bañándome en los charcos que la lluvia dejó en el asfalto, mientras empujo al mundo en pos del futuro que me espera, sentado al sol, en la orilla de la vida, deseando llenar su vacío de mi presencia. Lucha fratricida, donde la vida se representa a si misma, presente en el sistema nervioso que recoge sus voces silenciosas, sensaciones de existir más allá de un relato imaginado.
Veloz recorro los centímetros que me separan del paraíso informal, no ocupado aún por mi existencia, dispuesto a derrumbar muros y fronteras, pues al no tener nada que perder, solo queda ganar, obtener una vida olvidada en los anales del olvido. Una vida que supo esperarme, y sonriente me guía a su encuentro, levantándome tras cada caída.
Oportunidad de saldar las penas que se impusieron, libre vuelvo al tablero del juego, a reír con todas mis sonrisas, y llorar con todas mis lágrimas, empapar la risa de lágrimas, llenar las lágrimas de sonoras carcajadas. 
Repuesto del vacío existencial, levanto la mirada al cielo, respirando el ansia por vivir, creo caminos en los parajes que me rodean, desnudo mi personalidad, para ser abrasado por el sol y golpeado por la brisa, recordando que despierto, quedó atrás el sueño de las penas, así que todo es victoria, triunfo de un beso que desarmo las cadenas de papel. 
Un beso que recordó como el cuerpo seguía dispuesto para sentir, recorrer de sensaciones la piel erizada, insuflando de aire la voluntad adormecida. Creer en los sueños que representados en las noches cosquilleaban el alma, creador de jardines, salto por el aire tratando de alcanzar el universo, el mismo que se refleja en mi corazón.
Actos sagrados son todos los comportamientos, gestos que reconcilia a la mente con la vida, sencillos gestos que se engrandecen en su sentido de ser, y al final siempre tu mirada, y a través de ella el futuro al alcance de un beso.
Arrasaré el desierto con las semillas de mi ilusión, regando sus campos con las aguas de mis ojos, para que en el presente florezcan esperanzas que ilusionen. Moveré montañas con mi deseo de nacer cada día, y soplaré al viento lo mucho que ame. Para llenar el olvido de recuerdos, con los cuales abrigarme en los días de frío desangelado, cuando la confusión me visite. Mi verdadero tesoro, mis verdaderas pertenencias. Las cuales diseminaré por los cuatro puntos cardinales, como modo de reconocerme en el mundo, de sentir que allá donde me halle está mi hogar. 

martes, 7 de octubre de 2014

¿Donde esta la vejez?

Con 41 años desconozco si mi espíritu es joven o viejo, mas si noto que mi cuerpo no es el antaño. Aunque siempre hay una boca que por no ser besada, pronuncia la sabiduría de libro, expresando su sentencia, la cual es que el espíritu es joven, como si los años acumulados no tuvieran su importancia en el cuerpo, y las patas de gallo que aparecen, nada tuviese que ver con el envejecimiento. Yo miro mi espíritu, el cual en ocasiones se muestra cansado, en otras inquieto, mas nunca con las arrugas que surgen en mi piel.
Sentencia que ensalza la juventud, cuando la misma boca vacía cuestiona que desee ser un infante. Desconozco el extraño misterio, aún no tratado en cuarto milenio, que descalifica a quien desea ser niño, y por el cual el espíritu nunca es un infante, pero si joven. Concepto que se contrapone con el de vejez, a la cual se le atribuye actitudes de desgana, de pasividad, de aspectos considerados negativos por la sabiduría impopular. Frente al concepto joven que implica dinamismo, cual si mi cuerpo pudiera correr a la misma velocidad que hace 20 años, cuando la resaca no hacía acto de presencia, como si hubiese un motor funcionando permanentemente, motor que en algún momento desaparece.
Vivo en un estado social, desconociendo mi edad reflejada, puesto que si realizo comportamientos considerado infantiles, me reclaman madurez, la misma que se descalifica cuando actúas en consonancia a la edad biológica. Argumentando que la edad se lleva en el espíritu, obviando el desgaste del cuerpo. 
Dicen que soy joven, mas no tengo los beneficios de quienes tienen 20 años, reclamo que es silenciado con un madura. Sin saber si la madurez es del espíritu o del cuerpo, puesto que en breve comenzaré a ser una pasa.
Cierto es que no deje de ser curioso, como lo era de infante, cuando desconocía la existencia de un alma, y ni mucho menos que esta pudiera envejecer. Cuando ignoraba que el lenguaje se pudiera pervertir, de tal modo que se ajuste a un deseo a contranatura. Cuando obviaba que la madurez es el estado permanente de la juventud, época de inconsciencia y revolución hormonal. Cuando aún no aprendí que la sabiduría se adquiría con el tiempo. Curioso desconocimiento que me permitía explorar el mundo, vivir experiencia, desgastar el cuerpo a cambio de conocimiento.
Yo no sé si el espíritu es joven o viejo, conozco que el cuerpo envejece, y mi alma prosigue con la curiosidad infantil, que mira al espíritu y observa si es inquieto o pasivo, si juega con la vida o trata de domarla. 

Elijo ser yo

Vencer a la comodidad de ser enfermo, buscando soluciones cotidianas a problemas perpetuos. Escoger entre ser enfermo y persona que padece enfermedad es la elección ante la que me encuentro, cuando las dolencias invaden mi calma de hoy, la calma de ayer y amenaza con la de mañana. Sencilla elección que conlleva mutaciones de la realidad en cada instante, ser persona que convive con una sigilosa enfermedad, empeñada en paralizar el movimiento vital natural.
Requiere adecuar el hábitat, a las características personales, que impone la convivencia a la fuerza con el dolor  y demás síntomas de la fibromiálgia. Reducir las pertenencias al mínimo necesario, para sentir que habito un hogar fácil de adecuar, a pesar de los embates de la enfermedad, Regir mi vida asumiendo limitaciones, que aprenderé a sortear a medida que surgen visibles, mas nunca ceder permanentemente a sus exigencias, nunca ser esclavo de su voluntad, mediante la modificación de mi percepción, abordando dilemas que conducen a vivir en dramas o aventuras cotidianas, sabiendo que ya no necesito buscar retos que den aliciente a mi vida, porque convivo con uno en constante fluctuación entre la armonía y el desencuentro. Reto que superado refuerza el impulso de afrontar aquellos que en el quehacer diario aparezcan, confiado en hallar respuestas que permitan sortearlos.
Aprender a vivir en otro ritmo, más cercano a la naturaleza innata del ser humano, disfrutando intensamente de cada instante, desconocedor de cuando podré volverlo a repetir. Necesaria actitud que será amenazada cada día por la presencia insistente de síntomas incómodos, que buscan nublar mi mente, dificultando mis progresos, y ante los cuales no queda más que mirar internamente, esperando que se revele la verdad de momento presente, el modo de eludir las tentaciones que la fibromiálgia propone.
No ser enfermo, categoría que justifica la inanición, ante reales argumentos falsos, porque la voluntad, puesta a prueba constantemente, siempre es más fuerte que el mareo o el agarrotamiento de mis músculos, es paciente y sabia en la experiencia, logrando derribar las fronteras que parecen infranqueables. No ser enfermo, trampa que conduce a la dependencia o la soledad, sino persona activa aportando granos de felicidad, que no son robados por síntoma alguno. No, No ser enfermo porque la persona que vive en mí, sueña y desea esperando cumplir los sueños deseados, escogiendo en libertad interna, el modo de afrontar el reto de emprender la aventura cotidiana, que alcance lo anhelado, arrastrando por el río de la vida a la enfermedad que de mí se enamoró. 
Y aunque halla días que las fuerzas se agotaron, esperar a regenerarlas para el próximo mañana, esperar en brazos de quien me acompaña, o soñar con nuevos universos tumbado, pero nunca en una tragedia obligada, en un desgarro de sufrimiento, pues la vida siempre vence, incluso en situaciones adversas.
No soy enfermo, que doblegue su necesidad de libertad, a manos que conduzcan mi persona, asociándome a su realidad, y no es que no guste ser acunado de vez en cuando, sino que al amor que me ofrecen han de ser revulsivo para mostrar un cariño compartido, siendo mis manos portadoras de cuna también, siendo mis oídos refugio de confusión, acompañando en igualdad diferenciada, a quienes conforman mi red vital.
Llorar cuando parezca que la impotencia se impone, como medio de limpiar la mirada, y descargar el corazón, siendo de este modo como lograré ver otra opción, otro paraíso donde retozar, llorar como humanamente corresponde, para permitir entrar la sonrisa, que espera su turno. 
Reír cada vez que se triunfó sobre un dolor insistente, cada vez que se compartió un festín, a cada instante que la existencia es atravesada por el goce de vivir, por los afectos que reconocen mi ser, la parte humana que habita tras todo dolor y categorización.
No deseo ser altar para consuelos, sólo consolado en días aciagos, ni retablo donde volcar piedad, sólo la compasión que nos una en human existencia. No seré podre incapaz, puesto que siempre podré ser fruto de un esfuerzo, de un deseo que me iguala al mundo, no llenar de justificación la existencia, abordando ilusiones y desesperanzas por igual, como persona que soy, unida a un constante reto, una enfermedad invisible que muta oculta a los ojos.
Elijo ser yo, ser que feliz, en una aventura cotidiana, elijo ser persona como don con el cual nací, y al cual se dedicaron en mi crianza, inventando realidades que confundan a los síntomas, ser compañero de viaje, que sincero expresa lo que siente, y sin miedo solicita lo que necesita, para en comunión compartir nuestras presencias.

lunes, 6 de octubre de 2014

Ser la entrega más gozosa.

Llegar a tu mirada, incluso cuando esta parece cansada de mirar, reflejando el cansancio de su alma, la confusión que a veces la vida aporta, es lo que pido cada día. Llegar a tus manos, sintiendo tu corazón latir, mientras escucho a tus labios, los mismo que deseo besar, es lo que anhelo. Llegar a ser consuelo para el dolor cotidiano, entregando mi alegría a cambio del desanimo, hasta ver brillar tu rostro es mi esperanza de hoy. Ofrecerte mi ilusión, con la esperanza de que te permita proseguir libre, de permanecer en tu esperanza, gozando de la existencia, es lo deseo. Amarte siempre, a cada instante, en cada tiempo verbal, es lo natural para mi alma, una vez que te reconozco, llenándome de tu presencia, no habiendo mayor satisfacción para un corazón enamorado.
Sentir las dudas por mis actos, en la seguridad de lo que deseo, que no es más que tu bienestar, ser ladrillo en la catedral de tu felicidad, me basta para vivir con satisfacción, para escoger el sentido más sublime que la vida expone. La entrega que permite reconocerme, mientras mi mente sale de mí, sabedora de ser parte de un todo que me embellece, entrega gratificante que convierte al ego en insignificante, para fortalecer un ser completo en sí. 
Ser pañuelo que guarda tus sentimientos, quedando bordados por tus dedos, enriqueciendo el telar blanco con el arco iris de tu sonrisa, es el misterio nunca soñado, la abundancia de la cual nadie habla, el reconocimiento más bello que nadie puede esperar.
Convertir el sacrificio en generosa entrega, goce de vida que a tu lado descubro, transformando el esfuerzo en gratificante goce, juego donde todo se esconde, para ser revelado en la alegría, reconduciendo la tragedia inventada en una real comedia, de final incierto, abierto al sueño diario. Es en definitiva descubrir que la vida es un extraordinaria aventura cotidiana.
Amarte se convirtió en el origen de la mi existencia, puesto que tras el amor que te proceso, le sigue la esperanza, la ilusión, la fe un sí, la confianza abandonada, la vida en su plenitud. Y añadiendo tu cariño se muestra una vida gozosa. 
Amarte siempre con la intención de verte relucir, de contemplar tus logros, alcanzando un goce que embellece aún más tu espíritu, reflejado en tu cuerpo. Amarte siempre a cada momento, en cada situación, no en acto egoísta, sino en entrega gozosa, para que escoja aquello que puedo aportar a tu bienestar.
Resucitar cada día, desde que te reconocí, compartiendo cafés, o conversaciones, semilla que crece, atrayendo la lluvia que convertirá mi desolada piel en un jardín. Reaprendiendo a hablar con palabras sentidas, llenas de sentido, para rozar lo que siento.
Amarte es la experiencia cumbre más transformadora, el sentido más pleno que pudiera vivir, el compromiso más sincero que puedo establecer, buscando ser un grano que permita ayudarte a tu felicidad.

domingo, 5 de octubre de 2014

Reconociéndose

Perdidos en el tiempo logramos reencontrarnos, en el último tramo del camino, parcos en palabras bastó una mirada, y conversar sobre el tiempo. Enfrentados pared contra pared, logramos atravesarlas derribando los muros a golpe de gritos, de este modo convivimos en la vejez del tiempo, compartimos la soledades, que bien pudimos evitarnos. Sangramos el dolor, dejando su aroma por los rincones de nuestra memoria cortocicuitada, mientras en silencio añorábamos de las caricias abortadas. Añoranza tramposa, reclamando lo que faltaba, ocultando lo que vivimos, enseñanzas practicadas, ante la ausencia del reconocimiento, que en sus últimos segundos se le otorgó. Peleas de amor, lograron que nos mantuviésemos unidos, estableciendo las treguas necesarias para sanar el tiempo enfermo. 
Las ausencias tan presentes, cobraron cariz de vida, en el preciso momento que fuimos conscientes de ser ramas del mismo árbol, sueño de antepasados que contiene otros sueños para cumplir con el destino. Que nos mantiene la misma savia, que se alimenta del abono desechado, la misma madera estilizada, que resistió los embates de plagas históricas. En ese festín de lucidez que conectó nuestros pies con el camino añorado, de nuestros ancestros. Descubriendo que uno en dos, dos en uno somos, no existimos por separados, siendo el mismo deseo, disfrazados de distintos modos, necesidad que nos alimenta.
Existir por una imaginación convertida en deseo, imperfectos hemos de rellenar el barro que nos falta, escogiendo el preciso barro que nos configura. Dos corazones latiendo en un único latido, sintiendo los mismo recuerdos, en estallidos de alegrías que libera del sufrir. Misma luz que dota de particular la colectiva mirada, los destellos del pasado que siempre nos alcanza, reuniendo lo separado en una comprensión de lo existente, cuando las palabras son un estorbo.
Todo en el último tramo de nuestra existencia común, cuando el tiempo ya no avanza, en espera de la despedida, del reconocimiento mutuo, en reducido espacios donde caben el universo.

La voz del silencio

Expongo la voz del silencio, el reflejo del alma, la ausencias y vivencias que componen el mapa de mi existencia. Desmenuzo la materia para hallar los componentes esenciales, elementos que combinados me describe, creándome, a cada golpe de despertares. 
Voz nacida del imprescindible silencio, sin el cual no es posible contemplar el sentir humano que me habita. No son heridas, las reflejadas, sino dulces de emociones exponiendo sobre el lienzo, lo oculto a los ojos, verdades particulares compartidas con viento, que quizá arribe a tus oídos. Diálogos con tu existencia, aún cuando no vea tu presencia, ni conozca tu nombre, diálogos surgidos en los avatares de la vida personal.
No soy ilustrado en teorías, mas si versado en mi vida, reintepretada en crisis vivida, percibida como indisoluble de mi esencia. No creo cátedra ni compongo sistemas universales de conocimiento, más bien aligero el peso de experiencias, para proseguir camino ligero, ya que aunque duerma bajo techo, en verdad no poseo casa alguna, ni necesito ya más techo que mi imaginación, hija de los sueños que me atreví a tener, algunos de los cuales me esforcé en vivir. Así que no busco dar clases magistrales, puesto que deje abandonado el innato deseo cultural de ser profesor del todo, partiendo de lo mínimo, de una limitada experiencia propia, importante para existir, innecesaria para describir la vida, tarea inabarcable por lo cual escogí bañarme en sus aguas, simplemente.
Mi voz no es solitaria, aunque necesita de la soledad para surgir, y ser preñada del sentido real que vivo en mi alma. No es vacía, sonidos que se confunden con el ambiente, porque posee un sentido interno que me refuerza en las debilidades y tentaciones de grandeza, una razón de seguir existiendo cuando todo parece un absurdo, una incomprensible broma, un sin sentido del motivo de la vida, y su insistencia en existir. Es la voz que recoge los últimos estertores de otras voces que languidecen, es la voz de los recuerdos, complementando la imagen que se visualiza en la mente, es una voz emotiva siempre. 
Es la voz quien decide rasgar el silencio, impulsando el deseo de exponerla al mundo, no es mi voluntad temerosa del silencio, quien derrocha compulsivamente sonidos. Así en los silencios prolongados, centro mis energías en experimentar la existencia, sin afán de comprender, sólo de jugar con la vida, hasta que la voz haga acto de presencia.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Cuesta mantener el equilibrio.

Precario equilibrio sostengo, luchando contra las fuerzas que merman mi ánimo. Agotan mi espíritu, en una desolada escena, donde desfilan todos los actos que emprendí, para salvar el culo que por momentos se moja, en las lágrimas que no sentí por mi rostro. Acciones entre lo absurdo y la genialidad, impulsos entre la calma y la desesperación, ascendiendo por esperanzas, que descienden a la desilusión. Salvaguardo mi confianza, mis energías para alcanzar una rendija por la cual escapar del estupor de hoy, albergando ilusiones que parecen esfumarse, confianza en la perdida de fe, sobre un mundo no cruel, sino indiferente. Un revés tras otro, rozando el maná que nunca desciende, mientras se pierde    la seguridad económica, y material, relegando el espíritu a manos necesarias para sostenerse. 
Cuesta mantener la firmeza cuando no hay pared, ni espada, sino la nada devorando el mundo que me habita. Cuesta proseguir, aunque no queda más remedio que mantener la pelea, tratando de romper las barreras, que sólo permiten oler los logros deseados, la tabla de salvación que permita mantener mi hogar, último reducto que no puedo perder. Cuesta mantenerse, cuando empujas con fuerza tu voluntad, desgastando energías, sin las cuales no recoger esperanzas e ilusiones.
Preguntarse si todo lo que permanece en espera, llegará a tiempo para revertir mi precario equilibrio, ser la medicina que revertirá la enfermedad, si seguiré refugiándome en mi hogar, o alcanzaré a llorar de alegría, desahogando tanta ilusión y frustración acumulada. Preguntarse si estaré a tiempo de descansar en mi seguridad lograda, si dejaré de vivir rachas de culpa, y eliminaré la rabia que inunda mi cuerpo en ocasiones. Preguntarse como lidiar con la frustración, cuando recibes consejos y escasos hombros donde apoyar la cabeza. Preguntar sabiendo que no habrá respuesta, al menos inmediatamente.

martes, 30 de septiembre de 2014

La voz

La voz calma las angustias, insufla oxigeno a una agotada mente, refuerza la voluntad en un cambio de imagen, que deja la realidad en color. La voz conecta con el desangelado corazón, suaviza los dolores musculares, los dolores del alma, y pinta los labios de sonrisas. Su sonido renueva el compromiso con la danza, con los cafés mañaneros, los paseos por la ciudad, las inquietudes intelectuales, el calor humano. Elementos de una existencia, para sentir el dulce placer, que a veces se olvida.
La voz rompe las barreras del tiempo, y los límites de la distancia, reafirmando que la cercanía es cosa de afectos, ofreciendo las caricias que no puede entregar los brazos, caricias al oído recorriendo mente y cuerpo. Sonidos reconocibles, reavivando el cariño, dormido en su siesta.
Su modulación recuerda pasados, recrea presentes, perfila futuros instantes, viajes por disfrutar, cenas por compartir, fiestas que gozar. Sonido que acompaña más allá del silencio.
La voz traspasa los muros, alcanzando a envolver con música la piel erizada, que añora los labios de los cuales surge, sin sentir el abandono. Llega con el viento, que mesa los cabellos, mostrando que te guardan en su corazón. Alivia el calor de la tensión, permaneciendo en el tiempo que transcurre, entre los amaneceres y atardeceres.
Acompaña el solitario momento, donde emprendes la vida, acañando los ruidos mentales, que entorpecen la claridad. 
La voz retorna cada día, fiel a su cita, para ser instrumento del cariño, redactora de novelas y poemas, compañera que cura los males con su sola presencia, misterio que sólo ella conoce, beneficiándome de su presencia.
Es la voz quien me ilumina, anunciando la presencia de su dueña, medicina del alma, relajante de mi cuerpo. Canal mediante el cual ejercer la necesaria comunicación, gracias a la cual profesar el amor que destierra soledades. 
Su sencillo don es buscado en las noches de insomnio, en los días de pensamientos nublados, mucho más que necesarios alimentos materiales. Es buscado también en días de intensa alegría compartida, donde comer del fruto logrado. Es inventora de realidades, mediante la cual explicar las sensaciones vividas, o transformar la vida personal. Sentido reclamado por ella, ofrecido a los oídos.
La voz es quien crea mágicos momentos, narrando historias frente al fuego nocturno, quien quebrada pronuncia las más importante palabras, te amo, te añoro, te necesito, te agradezco, te acompaño. Rota por el dolor, o fuerte por la ilusión, dota de contenido cada palabra.
La voz esperada, despertando los sentidos, cuando anuncia su llegada, transformando el instante en una feria, escenario para representar la realidad creada. Llega con su fuerza, adornando el silencio, con sentidas expresiones, describiendo emociones. Afectos renovados, acortando distancias, aportando contenido al vacío, uniendo dos seres amados.

Sin exigencias

La vida se manifiesta en una apuesta de todo o nada, ante las dudas que por momentos surgen, sobre si se acertó o erró. Dilemas que gritan, cuando no hay vuelta atrás y parece todo perdido, en un pensamiento dicotómico, entre ganancias y perdidas. Pero en realidad el dilema es entre sentir la vida, o morir viviendo. Lo que no impide sentir la angustia, ni la desesperanza. 
Una pasión es lo que se necesita para casarse con la existencia, en lugar de mantener un matrimonio en guerra, desagarrado el espíritu. Ausente de sensación salvo el vacío persistente. 
El juego necesario para permanecer atento, en una entrega absoluta. Buscando constantemente experimentar la vida, rozando la muerte si es necesario. 
Atravesar el bosque de desilusiones, el desierto de la espera, es en ocasiones necesario, porque no se pretende vivir en un narcótico estado de alegría, sino sentir en plenitud la vida, afrontando los riesgos necesarios. No arriesgando la vida, en permanente frivolidad, sino frente a un deseo que despierta la pasión.
Respira la tensión que antecede a la calma, templadas horas que provienen de rozar la meta, que una vez atravesada se convertirá en la salida del nuevo reto. Tras retozar con la satisfacción de lo vivido, oteando el horizonte por donde las huellas nos recuerdan. Sabiduría recibida entre el polvo del camino, regalo obtenido por la existencia, por la hoguera de la pasión que encendió el ánimo aventurero. Sabiduría de sencillez, que reclama el deseo puro.
Frente a la norma exigida, que excluye el fuego interno, se contrapone la vida, pura vida, que no entiende de normas humanas. Que no exige, mas si invita a su regazo, negando condiciones, en una entrega plena. 
 
 

lunes, 29 de septiembre de 2014

Apostar la vida.

Habiendo consumido toda la pasión en la mitad de mi vida, llegue vacío a la catarsis, sin fuerzas para mantener una ruina de edificio, que acabó por derrumbarse. Y el polvo cegó mis ojos, forzando una mirada interna, para salvar los rescoldos, que hoy comienzan a prender la llama, casi estinguida.
Negué las pérdidas que no pude retener, hasta que ahora agradezco las derrotas, porque me eliminan los obstáculos que no permitían avanzar en la vida, impidiendo el oxigeno necesario para vivir, para encender la vida en una estela de pasión, hoguera que calienta el alma, para volcarse sin reservas en los sueños, sueños que permanecieron en las estanterías de mi corazón.
Hoy con la grata compañía, que me alienta y refuerzan mi voluntad, mediante palabras de apoyo, o voces cuestionando que obligan a reflexionar. Oxigeno que alimenta mi hoguera, e impulsa mi voluntad tras lo que me despierta el deseo de vivir, de sentir la vida en su plenitud, y lograr los retos nuevos y viejos.
No hay nada que perder salvo mi persona, la felicidad que se vive a cada instante, en cada lucha, en cada creación, donde el tiempo se disuelve, y sólo ello me merece la pena.
No hay cabida para pasados, ni seguridades de antaño, los triunfos vividos, ni siquiera viejos objetos de adorno. No hay cabida para una vida normal, que desnaturaliza mi persona. No existe posibilidad de proseguir en los mismos caminos, caminando a medias, máxime cuando nada hay que me retenga a roñosos escenarios.
Apostar por este camino que trae nuevos vientos, apostar la vida por ello, en un hito personal, del cual vivir cada sensación, cada emoción, a medida que obstáculos y creaciones desfilen. Apostar la vida, que es lo que me pertenece, en un proyecto vital y sincero, donde no hay triunfos, sino una hoguera que alimenta la vida. Apostar vivir ante el desaliento, recuperando la ilusión al día siguiente, confiado en el destino elegido, sin conocer en su totalidad el discurso que descubro a cada impulso de un teclado, a cada voz que muestra la ilusión.
No queda más que desnudo vestirse con el sueño despierto. Empujar el viento para que sople sobre mis velas, dejando que pula mi piel. Seguir mis anhelos cuando ya cumplí con los compromisos sociales. Resurgiendo en cada despertar, esperando sólo recibir las sensaciones, que el esfuerzo recompensa. Desconociendo la dirección que emprenderé, a medida que me atraiga un destello de luz.
 

domingo, 28 de septiembre de 2014

Alisa mis arrugas.

La suavidad de su piel alisa las arrugas de mi cuerpo. Mis manos recorren las sonrisas de sus poros, los labios de sus ojos, la voz de su corazón. En su boca desciendo al abismo de una hoguera pasional, deseos que prenden hasta calentar el frío de mi alma.
Mi sed se sacia, besando cada rincón de su persona, deslizándome por su suavidad, anclaje que me une a la cara oculta de la luna, reflejada tras su mirada. Universo que únicamente podré ver a través de sus ojos.
Quiero a abrigarme en su interior, en su latido vital, ser niño acurrucado en su regazo, dejando mi fragilidad en sus manos. Sentir su aroma en mi pituitaria, mientras me alimento por el cordón umbilical, unido a ella, saboreando cada alimento recibido por su piel.
Aliso las arrugas del alma, bañándome en sus palabras, soplidos que remueven los rescoldos nocturnos, reavivando la hoguera, alrededor de la cual renacen los deseos. 
Caricias que exploran el cuerpo, reconocimiento del hogar donde habita el corazón amado. Origen de mi pasión, del deseo de un reencuentro, cuando la distancia alcanza un metro. Añoranza de su contacto.

 
 

viernes, 26 de septiembre de 2014

No todo se compra

No todo tiene un precio, mas si un valor que aporta sentido al vivir. No todo se puede comprar, porque el valor de los gestos verdaderos de la vida, son actos puros de entrega. No todo se encuentra tras escaparates, sino oculto tras la invisible mano de un corazón, se recibe los afectos reales. No todo se produce para recibir riquezas monetarias, el consuelo de una caricia enriquece el silencio, trenzando sólidos lazos que unifica el alma. Compañía que fortalece el espíritu, sin ir al mercado a especular.
No todo es un fluctuar de precios, ni adquisiciones con las que adornar el vacío, que se rellena únicamente del cariño sincero. Por ello huyo del mercantilismo, del trafico de favores, pervirtiendo los afectos, encadenando la existencia a las exigencias del libre mercado, ahogando los sueños en mares de posesiones, donde se es en función de una utilidad incierta. Pieza de escaparate, que pasado de moda se envía al estercolero.
No todo es un comercio, devorando los paseos gratuitos por las calles de las ciudades, anulando el lenguaje sincero, que en plazas reúnen a conciudadanos, entre el alegre bullicio. Lugares de ensueño, olvidados por castillos inexpugnables, donde imaginar segura vida, encerrando tras sus muros, la ingobernable vida.
No todo es posesión, porque hay actos de entrega, que revitaliza a quien los recibe, y quien los ofrece por igual, comportamientos que no pueden ser cuantificados. Momentos de vida, recordando el sentido de la existencia, razón por la cual se desarrolla las artes, lo que se añora en la escasez. Factores que son la naturaleza de lo humano.
No todo se aprende en escuelas de comercio, para ello hay que afrontar la vida tal cual se presenta, descubrir los misterios que permite ver nuestro auténtico rostro. Abrazos, besos, miradas, consuelo, alegría, parir desde el dolor, la nueva personalidad, lograr retos, levantarse del fracaso e insistir en los deseos, regalos cuando no son fechas señaladas, estrellas que embelesan, amaneceres que nos despiertan, se escapan a prescripciones económicas. Amarse desnudos, saltar vestidos, compartir silencios o segundos depositando palabras, sin esperar más que una sonrisa. Gestos del corazón alimentando las ganas de vivir.

Impulso de vida.

Luceros prende el cielo, brillantes luces marcan el destino, que oculto en el deseo toma rumbo a la realidad. Sentado repaso cada paso realizado, cada sandalia desgastada, que quedo en los arcenes de esta vida, rememorando las emociones que supuraron por mis poros, amores que me condujeron hasta el redescubrimiento de mi ser. A la desnudez de una sencilla existencia. Perdí trastos que abarrotan mi mente, desgarros de lágrimas limpiando el polvo de mi vista, ahuecando el alma, para sentarla en la paz de un silencio que escucha. 
Alas surgen impulsando ilusiones, destino el horizonte, inalcanzable dejando migas de sensaciones, esperan en la frontera de la vida. Esperanzas acompañan en una confianza firme, por más que meteoros insensibles amenacen su estabilidad. Todo surge cuando las perdidas se acumulan, y nada pesa, liviano y vacío permanece la esencia. Sueños aferrados al corazón, deseos que aprovechan para ser manifiestos, ilusiones que fluyen sin freno, futuros reflejados en las aguas del mar, amor que inunda todos los recovecos del cuerpo.
No hay victoria ni derrota, solo impulso de vida.  

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Guerrera de paz

Atraviesa la soledad, entre dudas que refuerzan su confianza, enfrenta su futuro con el empuje de una fuerza vital, nacida en el seno de un corazón, generoso y bondadoso, brújula que conduce a los espacios, donde la vida se manifiesta, sonrisa en ristre, lágrimas entregadas al viento, llena de emotivos momentos cada segundo.
Lanzada al futuro, mantiene su navegación equilibrada, sin rechazar los embates de las mareas, besa la vida con pura fe, convertida en actos, construyendo su existencia, desde el caos de un cambio que la aleje de la inanición vital, rompiendo las fronteras de la soledad. Ternura despliega ante los acompañantes, sensibilidad que renueva en cada despertar, conectando con el alma del prójimo, gestos de un infinito amor, bajo el cual refugiarse, caricias de voz penetran por los oídos de quien se para a escuchar su saber, esforzada mujer combatiente de sueños, que en su magia saber cumplir.
No deseas partir de su lado, basta ser su remo, para sentir la felicidad que comparte, u observar las flores que plantó en sus cicatrices, heridas cicatrizadas recibidas en su empeño de vivir. Vivir humanamente, sin camuflajes de heroína, ni medallas de superviviente, aunque en su caminar hubiera momentos de desfallecimientos, besó el suelo para incorporarse y proseguir.
Entrega su corazón sin reclamar recompensas, siendo la alfombra por la cual traspasar los abismos, ante los cuales enfrentarnos, y sus abrazos son el abrigo que destierra el frío de las ausencias. No renuncia a sostener el precario equilibrio, de quienes confundidos buscan salida al laberinto del vivir. Iluminando el camino con su sonrisa y mirada transparente.
Guerrera de paz, ejerce con amor su destino hasta alcanzar las cumbres de su objetivo. Comparte su vida, con la humildad de quien sabe lo que cuesta vivir.
 

sábado, 20 de septiembre de 2014

Renacer cada día.

Su piel me recibe, entre festejos y estallidos de emociones, llenando el espacio que nos une. Sus labios visten mi cuerpo, con amor y pasión, vestimenta que luce más que el sol. Su mirada apunta al universo, que se espande en mi corazón, acomodando el hogar reservado para ella. Sus manos acarician mi cuerpo, calmándolo con el cosquilleo de sus dedos. Y yo me vacío, para llenarme de ella, sintiéndola en mí, alrededor mía, dentro de mí, embelleciéndome. 
Salgo a su encuentro, encontrándome en su rostro, fundiéndome en sus brazos, hasta renacer una vez más, entregado al amor que no se agota. 
Nazco en sus manos, acunado por sus sonrisas, vestido con su dulce pasión, en cada acto de amor. Nazco cada día, en cada encuentro, a la vida que fluye en su voz. Nazco a los sueños que se materializan, en una realidad reinventada a cada segundo, escenario donde se desarrolla la vida compartida, narraciones repletas de cariño. Completa felicidad que inunda mi persona.
Busco la vida en cada caricia, sintiendo su piel en mis dedos, su danza de placer en mi cuerpo, hasta rendirme de agotamiento, alegre en mi corazón, sonriente en mi alma. Llenando mi voz de un prolongado te amo.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Nuevo tiempo

Todo confluye para tomar cuerpo, ya huelo su aroma, rozo su cuerpo, vivo en el futuro. Es hora de abandonar el lugar, donde me estanque durante este tiempo. Quietud para ocupar la vida, cuando esta no era más que vacío. 
Tanto tiempo soñando con esta oportunidad, para rematarla y así santificar mi existencia, agradeciendo este impás, que me ofrecieron. Necesario tiempo de reencuentro, de clarificación donde retirar la paja del grano, grano que sembrado de su fruto, con el cual alimentarse.
Llega la flor a mi jardín, y el desierto que recogió mis lágrimas, será un vergel, un triunfo esperado, brota del abono de mi derrumbe. 
Largo tiempo transcurrido, entre heridas y esperanzas, culminaran en breve, viviré otro tiempo, otras horas me despertaran, llenándome de vitalidad, la misma que reposo hasta hoy. 
Otras luces guiaran mis sueños, y alimentaran mis deseos, repintando mis nuevos lugares, rincones por donde dejare mis huellas, encontrando preguntas que me despierten, y revitalicen.
Mismas gentes me acompañaran, disfrutando de mi alegría, agradeciéndoles su apoyo, su confianza en mí, y sin las cuales no pude resistir.
Íntimas compañías que saben quien soy en realidad, mis raíces profundas, que no olvido. Hogar verdadero, sin el cual nada cobra sentido.
Tiempo donde lo esencial se mantiene, para construir nueva vida.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Reflejos del sol.

Reflejos del sol en cristal transparente, pausas del día tras el ritmo frenético de la noche. Lento transcurrir del tiempo, para seducir la mente, atrapándola en una pausa, quietud de pensamientos, reflejo de un vacío necesario. 
Reflejos mañaneros, rayos solares que muestran el rostro, en la lienzo del espejo, en pulidos cristales, que graban el espíritu humano. Descenso a lo oculto, donde el sentido de cada gesto se refugia, esencia de verdades que conduce nuestro caminar. Reveladas antes de iniciar el mundo, una vez más.
Contundente impacto, impregnando la razón, de un conocimiento devorador de creencias, real en su sentir, existencia imborrable, clara surge entre sombras, que reflejan interpretaciones sobre la realidad. Lúcida resuelve confusiones, en un breve instante, cuando aparece el reflejo solar, entre los cristales.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Tan fuerte como el universo.

No hay sentimiento más bello, y profundo en mí, que este amor que recorre todo mi ser, no siento mayor conexión con la vida, con la persona, hacia la cual me impulso a dar pinceladas de mí, para su propio bienestar. Me siento tan vivo, que hasta las emociones de ella, me conecta con mi humanidad, porque ahora comprendo plenamente, que nada humano me es ajeno, que todo anhelo me identifica. 
Salgo de mí, formando parte del todo, formando parte sobre todo de sus caricias, de su mirada, de su voz, contemplando la belleza del vivir, que la razón no observa. Y aunque hay deseo de compartir, de verla y abrazarla, esta supeditado al sentimiento de amor que nace cada día en mi corazón, sentir gustoso su felicidad, compartida conmigo, ofrecer medios y actos que necesite para verla sonreír, verla en paz.
Ser transportado a otra mirada, a un reconocimiento de quien soy, llenando mi alegría de ofrendas que cada día deseo entregar, percibiendo así el amanecer y dotando de sentido lo cotidiano, mientras comprendo el verdadero significado de la generosidad, de la entrega.
Porque amarla es más que un deseo, es un revivir constante, recibiendo de amor, siendo sorprendido por su afecto, compartiendo conmigo su presencia. Ser el receptor de su humana generosidad, colmándome de mil sensaciones, llenando cada palabra de significado, y en el silencio saber que no hay soledad posible, mientras ame, aceptando con alegría su amor, mientras ame con la intención de que logré su felicidad.
Siendo en este preciso momento, partícipe del todo, y no un individuo, pertenecer sin más al aliento de vida, que recibo en sus besos.
Amó con alegría, para entregarla a su corazón, lleno de vitalidad, amo para ofrecer fuerzas y energía, que le facilite alcanzar sus sueños, amo porque a través de este amor, me lleno de felicidad.

El paraíso reclama templanza.

Silencio quebrado por rumores de dolor, ruptura de la voz  que nada puede pronunciar. Rezo de esperanza, pretende calmar el cuerpo, que suplica con cariño por el bienestar del amor. Sosteniendo en suspenso el instante, donde una verdad es revelada. No hay tiempo posible hasta que todo circule por el río adecuado, paralizado todo suspiro surgido del corazón. ¿Cómo proseguir sin el conjunto del escenario adecuado?, no hay posibilidad puesto que el infierno podrá instalarse, royendo el alma. 
El paraíso reclama templanza, para penetrar por sus puertas, calma necesaria para redactar la novela que queda por publicar. La añoranza paliará el roce de una caricia, mas no habrá precio por lograr el amor, por lograr el jardín de las delicias.
Tender el ropaje al sol, secando las aguas brotadas, por la mirada, mientras se reanuda el tiempo suspendido. Andamiajes de un futuro, que en el momento preciso se instalará.
Transcurre los instantes, desplegando gestos amorosos, que refuerce la voluntad, de un espíritu pasional. Afecto que alcance a llenar de sensaciones cariñosas, la piel y el corazón de quien permite que le acompañe.
 

jueves, 11 de septiembre de 2014

Abrazo paralizante

Despierto agarrotado, atrapado en tu abrazo egoísta, que impide todo movimiento. Encerrado en tu seno, queriendo impedir el contacto con el mundo. Apenas me dejas respirar, de tan fuerte que me sujetas, y por ello me remuevo en tus entrañas, buscando mi liberación, porque lo tuyo no es un abrazo de amor, sino un egoísta gesto para no abandonarte, celos que no desean mi libre movimiento.
Con esfuerzo, en una lucha contra ti, me incorporo, notando como tu presencia dentro de mí, me marea, dificultando mi postura erguida, sintiendo como se tambalea el firme suelo, aún así camino lentamente, fijando cada paso, en un equilibrio de funambulista. 
Mi mente no admite pensamiento alguno, llegando a una desconexión temporal con la realidad, impidiendo alcanzar recuerdos, en lapsus de memoria. Olvidos que impiden olvidarte.
El tiempo transcurre sin ser percibido, mientras procuro quitarme la camisa de fuerza que me impusiste por la noche, horas perdidas en una batalla que mañana repetiremos. Para alcanzar al fin, entrada ya la mañana, la liberación de tus brazos, dejando las huellas tuyas que me recuerden tu permanente existencia.
Tu ego me reclama en exclusividad, apartándome de mi vida, y aunque peleo por vivirla, la más de las veces caigo agotado, añorando tiempo pasados, donde no compartíamos el espacio. Relación indisoluble que prosigue a lo largo del tiempo, tiempo que en los momentos más egoístas tuyos, no logro a sentir.
No quiero entregarme sin condiciones, como deseas, no soy tu pertenencia, y seguiré venciéndote cada mañana de mi vida, rompiendo tus abrazos paralizantes, agotándome en la batalla, mas satisfecho de mi logro.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Una semilla

Una semilla es todo lo que se necesita, para dar como fruto un frondoso árbol. Sus ramas extendidas al cielo, donde cada primavera son pobladas por sus flores, y profundas raíces que le asienta en la tierra, de donde toma su alimento, desechados por el hombre.
Una semilla es lo que se necesita, para abrir el alma, soñando despierta, asentada en buenas piernas, gracias a las cuales siente a gaia. Permitiendo que el viento la ame, y fecunde con las sensaciones de mil vida, transportada en su vientre. Sintiendo el calor humano del sol, dotándola de un hogar donde recibir el cielo de una mirada. Pertenecer al universo inabarcable, sosteniéndole en su seno.
Una semilla se necesita, para prender la llama de una pasión, sofocándose en los besos de un amor. Ahogando el oxigeno tras el manto de una caricia, logrando reverdecer una piel mustia y desértica de placeres. Llenando el silencio de la música, que acompaña a la danza del cuerpo entumecido, de susurros que cosquillean el dormido oído.
Una semilla es quien contiene toda la vida, resurgiendo en campos abonados, con la fuerza de un anhelo, empeño en ser ella misma. Una semilla es el origen de todo amor, que humanamente se siente revitalizando lo inerte. Una semilla es el sueño de una existencia plena, que regada con lágrimas, acapara toda emoción contenida.
Una semilla me basto para transformar mi ego.

martes, 9 de septiembre de 2014

La vida cotidiana contiene más sensaciones que las que creemos percibir, más acciones de las que comúnmente recordamos, estando pendientes de lo que no vivimos, perdemos la conciencia de lo que sí vivimos, y ahí están todas las sensaciones que luego perdemos en nuestra memoria.
Por ello la atención a todo lo que realizamos es importante. Para registrar las sensaciones que existe en los sabores de la comida, en una conversación, en la contemplación de una puesta de sol, en una lectura, en la limpieza del hogar. Es ahí donde la vida se revela, donde sentimos plenamente la existencia, y nos encontramos con nosotros mismos, la gran y verdadera aventura.
Para ello esta el programa de mindfullnes, cuyo fin es el desarrollo de la atención plena, el entrenamiento de la mente, para centrarse en todo lo que ejecutamos, y así recibir las sensaciones que contiene cada acción realizada, sentir la vida en plenitud, y seguir los mandatos del corazón, origen del disfrute de la vida.
Gracias a la atención podemos percibir la vida de otro modo, más sencillamente, más satisfactoriamente, debido a que de este modo somos espectadores y actores, dirigiendo nuestra vida, y no siendo marionetas de las circunstancias, puesto que en la calma que otorga la atención, logramos observa la existencia con mayor claridad, y así saber que hemos de cambiar a medida que nos transformamos. Aceptando sinceramente la lo que vivimos, centrándonos en el momento presente, sea este de alegría o dolor, de claridad o confusión, pero sobre todo observando todos los momentos que la cotidianidad ofrece, siendo estos más de lo que creemos, instantes de sabiduría, que nos conduce a una plenitud deseada.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Dolencias.

Amenaza mi equilibrio el malestar físico, hoy mi cuerpo pide mantenerse tumbado, ignorar el mundo, refugiado en soledad. No hay paso sin estar midiendo el siguiente, evitando así caer, hoy soy un remolino viviente, ajeno al mundo que me rodea, por más que mi mente grite las obligaciones que cumpliré.
Forzaré el alma hoy para estar en la vida, aunque las dolencias ralenticen el ritmo necesario para permanecer en el mundo. Obligaré a mi mente a concentrarse, a su pesar, acallando sus reclamos de borrachera mareante en la cual esta.
Porque hoy no debería existir, ser un cuerpo inerte que tumbado permanece impasible, ante reclamos de la vida. Invernar hasta que recupere mis sensaciones agotadas, rescatando el ánimo que secuestró mis dolores, viviendo una tregua en el combatir diario, que hoy me derrota, siendo una sombra de mí mismo.
Mas las exigencias de un mundo insensible e incapaz de comprender, se imponen a golpe de voluntad ajena, reclama su tributo diario y empuja al abismo mi maltrecho cuerpo, esperando en vano el mismo rendimiento que ayer, pensamiento de una máquina, encadenado a una cadena de producción.
Hoy he de seguir como siempre, sin las armas robadas por mis dolencias. Dolores que impuestos compiten por atrapar la atención, debilitando la motivación, hasta tumbar el cuerpo. Mas proseguir con la rutina, es el empuje de mi voluntad, aunque sea a medio gas. 

domingo, 7 de septiembre de 2014

La noche ilumina.

La noche alcanza mis nocturnos deseos, un manto oscuro donde la luz es evidente. Despliega su esencia en silencio, esperando que las palabras hagan acto de presencia. Recogiendo la voz acumulada de las emociones, generadas a lo largo del día. 
Vibra el cuerpo, cuando la razón retoma su reposo, sensaciones que evidencian la vida que fluye en mi interior. Verdades que al sol cuesta reconocer, aparecen en las horas mágicas, del final del día. 
En silencio pronuncio mis emociones,  la satisfacción de la tarea cumplida, la añoranza de la mujer amada, la esperanza de un futuro creándose acto a acto, el pensamiento dedicado para el familiar querido, y el reflejo de quien soy, en el espejo de mi mente. 
Todo fluye por mi ser, desfilando sin pausa, evidenciando la existencia inacabada, donde en calma soy espectador y actor. Fluye erizando el alma, gracias a la cual aún sigo en pie, rebuscando ilusiones que permita realizar el nuevo futuro.
Quedan espacios por rellenar, vacíos que cubrir, para alcanzar la meta, desde la cual comenzar. Movimiento perenne, exigido para sentir la vida, derroteros por donde explorar la existencia, otros finales y comienzos que han de llegar, despertando del letargo donde descubrirme.
El cansancio de hoy será el fruto del mañana, no de un lejano mañana, sino del instante siguiente, cuando en espera lleguen los deseos regados. 
Cambios continuos esculpiendo mi presencia. Huellas convertidas en emociones recordadas, en noches como esta, en momentos de confusión, para no olvidar quien soy, ni hacia donde voy.
Los logros son el regalo último del disfrute vivido, el postre al banquete de la aventura cotidiana. Dulcificando todo esfuerzo requerido, para iniciar nueva empresa, atendiendo a los detalles.
Y la noche ilumina en encuentro conmigo, escuchando mi silenciosa voz, los beso recibidos, las historias narradas, la ternura acariciada, la esperanza alimentada, los recuerdos tejidos a lo largo del día. 

sábado, 6 de septiembre de 2014

Soy quien soy.

Mire a través de muchas ventana la vida pasar, imaginando la vida por llegar. Acampaba los domingos en un retirado parque, refugio personal al cual dirigirme para aislarme del mundo. Leía, mientras el perro fiel jugaba libre por el césped, soñaba mientras las horas transcurría. El mundo inabarcable, era por momentos una fratricida guerra, en ocasiones un remanso de paz, mas el parque siempre fue un refugio donde reposar.
Aún sigo, como antaño, buscando mi identidad, si bien ahora no es relevante saber, en el pasado fue instrumento de tortura, en un afán de encajar. Aún sigo buscando amor, si bien aprendí que es más importante amar, y descubrí que soy amado.
Cambiar el mundo desee, hasta que me demostró su fuerza y extensión, momento en el que decidí cambiarme yo, antes de que él me cambiase, centrándome en mi limitado entorno. Pero en momentos de confusión lanza sus redes, pescándonos en sus trampas, sustituyendo el ser por el tener. Caí en la compulsión posesiva, huyendo del vacío que negué. Desequilibrando aún más mis precaria existencia, hasta caer en picado, para poder renacer otra vez más.
Amé y me amaron, aunque no siempre coincidió el sentimiento en los amantes, y así no pude formar familia alguna, no hubo niños correteando por el pasillo de un hogar, siendo el empeño lo que me condujo al confundir sensaciones con sentimientos. No obstante hubo momentos que pude tejer historias de amor, finalizadas antes de lo esperado. 
Sentí el abandono, y el desprecio que algunas personas me entregaron como despedida. Abandono inevitable con sinceras palabras por parte de afectuosas personas, otras con dardos envenenados en su frialdad y rencor. Cierto es que también puse fin a relaciones, con mayor o menor acierto, pasando a convertirme en un demonio cuando horas antes era un ángel.
Nunca fui perfecto, intenté serlo sin lograrlo, siendo lo que soy, una persona incompleta que prosigue camino en busca de su felicidad, rodeada de bellas amistades, y hermosa compañera, componente de una generosa familia. No puedo ofrecer más de lo que soy, bien deseo hacerlo, mas renuncié a ser perfecta imagen de los deseos ajenos, perdí demasiadas fuerzas intentándolo, y también mi salud mental hasta el punto de de perderme en mi. Esto soy nada más.
El joven que descubría Madrid, como si nadie lo conociese, arreglando el mundo a imagen y semejanza propia, creyendo en los Juan Salvador gaviota, buscando otro modo de vivir. Reunido en plazas conversando sobre ilusiones y desesperanzas con semejantes. El adulto que intenta salvar su esencia, a pesar de los traspiés sufridos, recordando los momentos de intensa felicidad. Que redescubre la esencia del vivir, el ser que siempre permaneció en mí. Retomando la capacidad de soñar, más allá de los muros de la ciudad, abrazando la ilusión que siempre revitaliza. Nada más hay, todo lo demás es la interpretación de quien mira, el deseo de quien pretende que sea según sus pretensiones, o el cariño de quien ve y acepta quien soy.

Pondré el alma en la vida.

Pondré el alma en cada beso y abrazo que entregue con alegría, desnudo de corazas me expondré a las espinas del rosal, cansado de precauciones, impidiendo sentir en su totalidad la vida. Pondré el corazón en cada palabra que pronuncie, sean estas lágrimas de tristeza o esperanzas ilusionantes, cansado de medir los discursos que acaban siendo huecos. Pondré la vida en cada acto realizado, sin medir el tiempo que he de vivir, para en mi despedida saber que mereció existir.
Seré viento que refresque tu rostro, en ardientes deseos, recorreré tu cuerpo dejando que tu pasión calé en mi espíritu, y nos fusione. Viviré como si fuese el único día de vida, así cada mañana despertaré, renovando los votos de mi amor. Sin reservar nada para un improbable día, recibiendo la noche repleto de emociones, y vacío de deseos. 
Saltaré sobre los charcos que las lágrimas formen, sean alegres o melancólicas, empapando mi ser de tus sentimientos, tu mayor tesoro, tu mayor regalo. Correré atravesando muros, aunque me rasguñen, por buscar un cielo abierto, un campo libre, donde resistir a los embates del pánico, que miles compre. Desgastaré mis suelas, y seguiré descalzo caminando sin dirección concreta, sabiendo que es tu corazón quien me recibirá. Para qué más lugares he de buscar, si en él toda la vida está.
Naceré a cada segundo con toda mi presencia, recorriendo con mis manos tu piel, cual si fuese la primera vez que la reconozco. Deslizaré mi mirada por tu rostro, embelesándome  en las eternas primeras veces que te contemplo. Aprendiendo a besar cada vez que se junten nuestros labios. Derrotado por la victoria de ser junto a ti, compartiendo la vida en cada momento, instalado en el hogar de nuestros corazones.
Perderé la cordura, alcanzando un razonamiento emotivo, con el cual llenar mis pensamientos de visiones verdaderas, sorpresas que hallaré en tus manos, que guían a mis latidos hacia el vivir, morir para formar parte de la vida.
Me entregaré sin condiciones, rendido al universo de sensaciones, que aniquilaron mis defensas, redimiéndome de un penar inventado, apresándome en espacios sin fronteras, celdas al aire libre, a la sombra de tus labios. Sin resistencia marcharé a tus brazos, mientras tu voz entona himnos de alegría.
Viviré para amarte, te amaré para vivir.  

viernes, 5 de septiembre de 2014

Muñecos rotos

Muñecos rotos deambulan por las calles, pieles de porcelana rotas, ante reclamos de una vida deseada. Vacío el razonamiento, asumen el castigo de no cumplir con la vida esperada. Vomitados por el poder, que les jaleaba, para alcanzar los ideales, que necesitan el engranaje económico.
Eslogan bombardean la pobreza espiritual, que dejó el robo de ideales, sustituidos por pertenencias que entierran profundos deseos. Camuflando la verdadera vida con imposibles inalcanzables.
Cascaras de semillas perdidas, quedan empolvadas en los estantes, de hogares abandonados. Cuando mendigos de almas robadas, pueblan las plazas, en espera de consumir tiempo, ante el olvido del poder y el salvase quien pueda. 
Torrentes de palabras huecas, sustituyen la voluntad de cambio, que se pospone permanentemente, acusando a entelequias e instituciones inhumanos. Simplificando la diversa vida, a expresiones repetidas, en justificación de la inanición de actos. Siendo más sencillo emitir juicios, que actuar en voluntad de cambio.
Muñecos rotos son las almas que se consumen en bares, rotos por la fragilidad de unas ilusiones impuestas, cual si fuesen propias. Sangrando desesperanzas, que el poder rechaza e ignora, inventando nuevas frases hipnóticas, que despertar duele, demoliendo los castillos de naipes, en precario equilibrio.
Vidas trituradas que nada creen poder hacer, esperan las migajas del banquete, para mitigar el hambre espiritual. Se arremolinan, vociferando las mismas palabras, que no les impulsan a actuar. No obstantes somos piezas prescindibles, de un engranaje industrial de sueños comercializados, obedientes piezas que no sabemos caminar sin que nos indiquen la dirección adecuada.
Muñecos rotos que acaban en el basurero del olvido, donde no molesten las vistas de los bienpensantes, de los triunfadores. Lejos de ciudades, para no manchar la reputación de los sabios ilustrados. Porcelana quebrada, sustituida por otras piezas al servicio de los amos, poseídas por la voluntad de seres ausentes, capaces de comprar hasta el amor, reescribiendo a su antojo la historia, así tener apresada la razón, cumpliendo la función de otorgarles su posición, asentada sobre cimientos de derrotados, vencidos antes de ser enterrados, derrotados en el preciso momento que aceptaron buscar la vida de celofán, la felicidad retocada por el photoshop, alegría de publicidad, que apenas dura un día.
Muñecos rotos desfilan por las calles, mirada perdida, arrugas en el alma, sólo esperan que el tiempo se esfume, mientras sangran palabras vacías, habiendo perdido la rabia y la ira, sentados esperan ser rescatados, expuesto en el escaparate de tiendas de segunda mano.
 

jueves, 4 de septiembre de 2014

Reto al tiempo.

Cansado de asistir a rituales vacíos, a enseñanzas huecas, retorno a mi hogar, refugio del olvido, distancia de palabras sin sentido, queriendo otorgar veracidad a actos injustos. Horas muertas transcurren, desfilando ante el hastío de la sin razón, deseando mi cuerpo regresar al hogar, donde centrarse en lo importante, abandonando lo urgente.
Retar al tiempo con diseños de futuros, proyectos que adornen el vacío espacio de mi habitáculo. Imaginación plasmada sobre papel, creando mundos emotivos, diametralmente opuesto a las horas vacías, que vivo. Retar al tiempo con ilusiones, que los atriles de las tardes desinflan, esperanzas que revitalizan los aires respirados. Retar al tiempo con jardines del deseo, que por los poros de mi piel transpiran, perfumando mi cuerpo de sueños reales, escalando montañas de pésimo realismo, y valles de burocracia, incapaz de ordenar las pasiones que viven en nuestros silencios. Retar a tiempo para escapar del tedio, de escuchar sonrisas profident, y palabras elaboradas en laboratorios de buena conducta. 
Retar al tiempo con ensanchar los horizontes, y caminar más allá de lo establecido, regando de semillas el suelo, oliendo el fruto de la esperanza. Salvaguardada de desinfectantes agresivos, que son las suaves órdenes de los gendarmes, guardianes de las fieras que dirigen la artificial vida.
Retar a la vida con llevarla al altar, y enamorarla con imperfectas formas ilusionantes, convidando al banquete, a mis ojos con corazón desbordado, espíritus libres, desangrando alegrías, en el festín de los olvidados. Almas capaces de transformar en diamantes cualquier dolor, hermanos corazones que compartimos el tiempo retado, a costa de los tropiezos impuestos.
Reto a mi mente, para ser obediente con un corazón ardiente, que desea saciar su sed, en apasionante vida, en pasiones prohibidas, en amores puros, alejados de enseñanzas morales del celuloide, de lideres plenamente sabios. Reto a mi mente a dejarse llevar por sueños posibles, abandonando fantasías irreverentes, en permanente voluntad, avanzando entre obstáculos y manos amigas.
Reto al ruido de las aulas y tertulias, a que miren mi encallecido rostro, en desgarro permanente,  empeñado en existir, para alcanzar la vida, que cada discurso olvida. Que miren mi piel herida, y escuchen mi voz sin pretensiones de reconducirme por el sendero del cual fui expulsado, sendero al cual no deseo volver, mas si deseo exponer dolores y esperanzas que desarmen el orden ilógico del mundo, que desarmen sus conciencias.
Sólo quiero retar a mi vida, en una permanente búsqueda de experimentar sensaciones, en planificar logros, que serán bebidos al final de cada etapa. Comer en grata compañía, y vestir con los abrazos que tejieron mis ropajes, amar al amanecer, besando el alma desnuda, y soñar con realidades vivientes. 
 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

A veces soy muy humano

A veces soy muy valiente, enfrentándome a los molinos de viento, con mis manos nada más, y te beso en medio de la muchedumbre, y escalo los muros del jardín donde vivo, o abandono el hogar, seguro hogar, y con mochila recorro el mundo, que tus labios pronuncian. A veces soy muy valiente, y te digo te quiero, confiado en el futuro, echándome a cuesta el peso de la vida, en ignorante consciencia, empeñado de acercarte al paraíso de tu corazón.
A veces soy muy cobarde, y temo que al despertar no estés, y el mundo me es infranqueable, negándome a superar cercas, por el pánico al vértigo, y me miro en el espejo, con rostro desencajado, sin saber que hacer con todo el amor, que pesa en mis manos. Busco refugio en unos brazos, o en un rincón olvidado, pues vivir se me hace insoportable. A veces lidio en derrota con los temores, que alejan los sueños, y revisten mi percepción de creencias de fragilidad, y castigo mi persona con silenciosa soledad.
A veces soy muy valiente, y no temo caminar desnudo ante mirada escrutadoras, que enjuician mi cordura, y me indigesto con el mundo, mientras sonreímos juntos. Pinto castillos en los aires para que tu mirada no se apague, siendo el amor una ligeras alas que surcan el cielo de tu mirar. A veces soy muy y te busco entre la multitud, con ramos de besos olorosos, y reverencio mi amor, arrodillándome ante tu altar, dejando que hable mi cálido corazón.
A veces soy muy cobarde, queriendo esconderme en un baúl de recuerdos perdidos, por no ser merecedor de tanta gracia, ser vacía sustancia que nada puede ofrecer, y lloro sin lágrimas esperando la despedida, por no ser el quijote esperado. Y no saber como comportarme, influye para retirarme, por ser causante de un dolor futuro, gritos que mi mente vocifera, porque amarte quisiera en esas tardes de pánico, frenado mis pasos para dirigirme a tu puerta y besarte cual si fuese el último día de mi vida. A veces soy muy cobarde y callo todo lo que siento a tu lado, por considerar que no soy importante.
A veces soy muy humano enfrentándome a los dilemas del corazón, valentía y cobardía desfilan ante mi mirada, sabedor del amor que profeso y las exigencias que reclamadas por él. Dilemas entre locura y cordura, que analizados al microscopio resultan ser ficticios, porque sólo queda sueños que se convierten en realidad, o se abandonan. A veces soy muy humano y te extraño al segundo después de despedirnos con un beso, llevando mi excitación a flor de piel, por la caricia de tus manos, y pregunto si es real lo vivido, si en verdad mañana volveré a rozar tus labios, y llenaremos el silencio de verdades del corazón, apostando por un nuevo amanecer donde ser iluminado por tu ser, comprobando como a pesar de mi cobardía, me sigues escogiendo, a pesar de mi valentía me humanizas con tus brazos, y sabiendo los desgarros del telar que me habita, compartes el tiempo con mi persona, veleta entre el miedo y la valentía.
Porque a veces soy muy humano y no puedo ofrecer más que mis vacías manos, y una mirada del mundo fragmentada, temiendo que hoy sea la última vez que te bese, mientras sueño con nuevos instantes para mañana. 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Fé en vivir.

Saltar sin red a los brazos de la vida, implica mantener la fe en sus bondades, que nos agarrara en fuerte brazos, y aunque el viento derrumbe los cascotes que una grieta separó, consolará nuestras penas, y las lágrimas que derramemos serán estancadas, para llenar de vida desiertos. 
Confiar en sus destinos, antes de ser realidad viviente, es suficiente recompensa para que nos acaricie, cual madre que acaba de dar a luz, dejando de dudar en su saber estar, y en su generosidad, que convierte en nada los reclamos infantiles.
Dejarse conducir por una voz llamada intuición, que la vida nos depositó, atravesando temores que cual fantasmales pretenden detenernos, en lúcida confianza en las bondades de vivir, de vivir en el regazo de la vida, aceptando el precio a pagar, el peso que nos impide ser viento de ensueños. Vaciarse de materiales desgastados, renovándonos. 
Rehacer el hogar donde habita la vida, confirmando  nuestro compromiso de existir, sin promesas ni juramentos, sino haciendo, sino caminando, sin palabras que emborronen los sentimientos, siguiendo el dicho de obras son amores y no buenas intenciones, porque obras se necesita para santificar la propia vida, gestos de amor que manifiesten nuestro vivir.

domingo, 31 de agosto de 2014

En cada instante la vida

Por momentos saboreo el placer de contemplar el mundo, observar los recuerdos acumulados, y sentir la nostalgia de la infancia, mientras mira tras las ventanas, extrañando compañía que resurgen en la memoria. 
Paseo sin rumbo fijo, llevando en mi pensamiento las últimas sensaciones, compartidas en tardes de café, entre sonrisas y palabras de aliento, momentos de mera satisfacción, que pinta con un cariz de sentido la vida.
Regreso a un hogar ansioso por recibirme, sentándome en mi butacón, donde escribo mi sentir, anocheciendo en otoño, donde el calor acompaña para ensoñar. Repaso mi correo, y preparo mi nuevo amanecer, embargado de un placer calmado, que permite saborear la existencia.
Converso con amistades, para que mi soledad sea en cetro de ser acompañado, amistades que hace tiempo no contactamos, queriendo saber sobre sus vidas, confesando el discurrir de la mía, fortaleciendo el vínculo que nos une, ya sea en bares, o mediante internet.
Soy amado por mis intimidades, que lucen en la voz de mi gente cercana, personas que atraviesan las verjas de mi persona, aceptando quien soy, sin negarse a cuestionar afectuosamente aspectos que consideren que me dañan, manteniendo la cercanía en el próximo mañana. Manos abiertas que nunca se cerraron, aportando su creativo acompañamiento, y sin las cuales no tiene importancia las alegrías de mis triunfos.
Amo sin preocuparme, al cielo que me mira, en la desnudez de mi alma, y recibo infinitos besos y abrazos, cada uno diferente, que al desayuno recuerda la importancia de vivir, y salgo al trabajo revestido de una armadura de paz, construyendo jardines para que mi semejante florezca a su antojo. Amo el encuentro de los ojos capaces de reflejar mi persona, y sentado en el diván de sus brazos, relato el cuento vivido. Volviendo a saborear el mundo entero.
Calmo mis pasos, para vivir sin prisas, con la justa intensidad, los quehaceres del día, ser parte de su corriente, confiando en llegar a buen puerto, dejando mis huellas en su pavimento. Me relamo tras comer en su regazo, distinguiendo cada componente de su aroma, y respiro profundamente, para acoger todo el néctar que mis pulmones puedan contener, todo sin correr, porque deseo recordar cada sensación vivida, y no necesito al mundo entero para sentirlo completamente.
Siento la gratitud de la vida, que sorpresas me reserva, por seguir sus premisas, y aceptar las limitaciones que acercan a la infinitud. Su sabiduría se revela con sólo pararse a verla, y danzan bajo la lluvia, cruzar ríos y montañas, atender a desconocidos, reír con las ganas del espíritu, enderezar los rieles que impiden proseguir viaje, sólo mirarla sin enjuiciarla, escuchando la voz que en todos permanece. Renunciar a amaestrarla, para caer en el sueño que nos brinda, con el fin de disfrutar con ella.
En cada instante la vida, a cada paso su presencia, que esculpe nuestros gestos, mediante el sentir de las sensaciones infinitas de cada día. 

Culpable de vivir.

Condena de culpabilidad pesa sobre mi corazón, condena por ser sincero con su deseo, por gritar su verdadero sentir, cuando finaliza un vivir, para iniciar otro sentir. Condena sin juicio sumarísimo, se impone en mi pensar por ser honesto con la vida, y en libertad recibir la decisión de proseguir, en personalizado acto, por nebulosos senderos, a los cuales sentirse atraído.
Ejecutan la sentencia automáticamente, con violencia justificable, golpeando mis debilidades, sin un rastro de compasión. Reo de la ira, se lapida sin cuartel mi ser, pedradas que resuenen en un inconsciente herido, recuerden para dificultar camino, en razonable acto de crueldad, desde un papel de victimismo, que renuncia al sentido natural de discurrir de la existencia, donde el cambio es la base imprescindible del vivir, donde los deseos son ingobernables, y es necesario que se produzcan despedidas, para dar la bienvenida a nuevos aires, mas soy preso de frustraciones y renegados anhelos ajenos, que imponen, mediante fuerza, su voluntad, coaccionando al corazón, en perpetuo chantaje que beneficia al otro lado de la orilla, objeto despersonalizado del deseo inoculando penas, que aumenten una ficticia culpa, desfigurando la santa voluntad del alma, y el derecho a ser feliz, escogiendo el modo de serlo.
Dicen amar, amar desde una posesión, y olvidan que en el fondo permanece un acto de colección de cromos, de cromos repetidos año tras año, por pánico a dejarse llevar, ser arrastrado por la corriente del vivir. Y ante el dolor del fin, lo enfangan en un sufrir, huida de una verdad evidente, en los silencios de las palabras, que empapelaron las horas muertas de un agónico fin alargado.
Responsabilizando del la vida propia, a persona ajena a si mismas, responsabilizando de la felicidad a quien acompaña en el olvido, responsabilizando de existir a quien sepultan en mantos de dependencias, por no mirarse en el reflejo de su voz, vivir sin asumir consecuencias, que son despejadas al enemigo amado. Regalo envenenado, que permanece tiempo en las venas, en los llantos que se niegan, en las risas que parecen no ser merecidas, en el bienestar que condenan a gritos, en la gracia que tiñe de desagradecimiento, ecos que resuenan informando de la supuesta maldad, incomodando al placer de vivir. 
Culpable de vivir, como el mayor pecado cometido, culpable de sentir, como forma de caer en condena, culpable de seguir al corazón, juzgado desde la deshumanización por el tribunal que sentencia, culpable de soñar cuando había que ser perfecta pieza de engranaje. Culpable de ser, en lugar de estar, de estar a voluntad de premisas institucionales. Culpable de vivir, es el pecado que cometí. 
De vivir el dolor de la despedida, de vivir el deseo de la bienvenida, de vivir a voluntad del viento, de vivir sin cumplir con el estatuto de la existencia, de vivir en libertad, de vivir en un sueño que desarma organizaciones varias, de vivir con gratitud a lo recibido en tiempo pasado, de vivir en perpetua búsqueda de la alegría, conduzca a donde conduzca, de vivir sin programación prefijada, de saltar al vacío cuando todo parece estar protegido, de vivir con mi propia responsabilidad únicamente, de vivir sencillamente, de eso me condenan en cartas de reproche, y balas de frustración.

sábado, 30 de agosto de 2014

Mi hogar

Confundí el hogar, y aunque no me desahuciaron, no sentí como propio, motivo por el cual por las mañanas rastreaba el solar que me rodeaba, buscando mi hogar perdido, o al menos una pista que me condujera a abrir la puerta de mi morada. Nada hallé y volvía en la noche, al combate de de permanecer en desconocidos lugares, por donde abandonaba la vida, coleccionando derrotas, y esperanzas que no florecieron. Sustituyendo el profundo placer, por externas alegrías, que no acallaban la pregunta de como conduje hasta ahí, en que lugar perdí el camino al que no podía regresar. Perforado por un sentimiento de abandono, confusión que me robaba la claridad, para subir al último tren, que cada día me alejaba, del lugar que nunca fue mi hogar. Despertaba cada mañana en camas que nunca me abrazaron, con reseca de la desesperación, comenzaba mi día, deambulando en círculos, sin lograr escapar, olvidaba ya hacia donde. 
Y en el olvido llegó un viento del norte, un beso de primavera, que despertó mi carcomida piel, haciendo realidad lo que era un mito, y entonces tiré de la tela que ocultaba mi hogar, reconociendo los deseos que creí haber perdido, durmiendo abrazado a mi colchón por primera vez, en sereno sueño. Desperté y sentado ante la ventana, viendo amanecer, saboreaba un café, recordando a mi compañera de viaje, deseoso de emprender tarea, que logren personalizar cada día, acompañado de la certeza de vernos, emocionándonos metros antes del encuentro, cuando los ojos visualizan sus andares, instantes antes se extrañaba su presencia, en un intenso cariño que surge desde dentro, al contrario del tiempo de ser perdido, que sentía desde fuera, calando posos en mi latido. Ahora el aire que alimenta proviene de un estallido interno, que en forma de vaho envuelve el ambiente, cual novela de fantasía, porque fantasía es lo que su tacto supone a mi piel.
Caminar a su lado, es ya de por sí un triunfo, una fiesta que espero vivir a cada despertar. Recibir su compañía es un premio, una chispa que encendió mi motor, y puso en funcionamiento un sueño completo. Proseguir cada segundo, entre miradas furtivas, y besos deseados, recorriendo el trayecto que nos conduce al destino material y el destino imaginado, robando minutos al mundo, para en despertares encontrarnos, reunidos en paredes que reflejan el sentir común, paraíso donde vivir en plenitud.
¡Sentir la sangre fluyendo! ¡comprender los versos y los sueños! dejarse llevar por el instinto del momento, para contar las horas que nos reencuentre, añorar el encuentro, que relega al olvido molestias y tristezas.
Porque ahora habito mi hogar.